El país se encuentra en un punto crítico tras la declaratoria del Estado de Excepción, una medida drástica que busca restaurar el orden ante los bloqueos persistentes. El gobierno ha movilizado fuerzas de seguridad y ha tomado acciones para garantizar el abastecimiento de combustible, logrando una disminución parcial de las interrupciones. Sin embargo, la resistencia de sectores clave como los cocaleros, que desafían abiertamente la medida, mantiene la tensión. La situación requiere la validación legislativa y genera preocupación en el sector empresarial por los bloqueos activos. Las señales emergentes de fragilidad económica y posibles focos de conflicto en zonas sensibles sugieren que la crisis está lejos de resolverse, con un riesgo latente de escalada.
El Presidente Paz y el Gobierno controlan la narrativa, impulsando la agenda de restablecimiento del orden y la libre circulación mediante el Estado de Excepción. Cuentan con un amplio respaldo político y sectorial que legitima la medida, mientras que las voces críticas se centran en la supervisión de su aplicación, no en su revocación.
La principal fuente de escalada en las próximas 48 horas es la resistencia de los grupos movilizados y bloqueadores ante la aplicación de las medidas del Estado de Excepción, especialmente durante los operativos de desbloqueo por parte de la Policía y las FFAA. La posibilidad de "toques de queda localizados" y la intervención en "zonas sensibles" sugieren un alto riesgo de confrontación y violencia.
La narrativa está fuertemente impulsada por el gobierno y las fuerzas de seguridad, quienes se presentan como los actores que toman la iniciativa, implementan planes y logran reducir los puntos de bloqueo. La ventaja narrativa recae en el Estado, que comunica activamente sus acciones de restablecimiento del orden y la circulación.
El potencial de escalada reside en la persistencia de bloqueos clave, como el de San Julián (38 días), y la resistencia activa en regiones como Cochabamba (Cruce Aguirre, con pedradas y detenidos). La advertencia de intervención en el 'trópico' por parte de las autoridades señala esta región como un posible nuevo foco de conflicto. Los enfrentamientos violentos entre fuerzas del orden y manifestantes, como los ya registrados, podrían agravar la situación en las próximas 48 horas.
Lara, como Vicepresidente, es el actor central que impulsa la agenda al convocar a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) para tratar el Estado de Excepción. Sin embargo, su ventaja se ve desafiada por el cuestionamiento de otros parlamentarios sobre la convocatoria y, crucialmente, por su propia expresión de rechazo al decreto, lo que indica una polaridad interna dentro del proceso legislativo y una posible distancia con la medida del gobierno.
El principal factor de escalada en las próximas 48 horas es la decisión de la ALP sobre el decreto del Estado de Excepción. Si la ALP, influenciada por la postura de Lara o las objeciones de otros parlamentarios, rechaza o modifica sustancialmente el decreto, podría generar una confrontación directa entre el poder legislativo y el ejecutivo. Además, las acusaciones de Lara sobre 'intereses mezquinos' que impiden el diálogo sugieren conflictos políticos subyacentes que podrían agravar la inestabilidad, independientemente del resultado de la sesión.
Túpac Katari y Bartolina Sisa impulsan la agenda, manteniendo la iniciativa a través de sus evaluaciones internas, el rechazo a acuerdos externos (COB) y la amenaza de radicalizar sus acciones. El gobierno intenta contrarrestar con un discurso de diálogo, pero la narrativa dominante es la de la resistencia y la autonomía de TK/BS, quienes dictan el ritmo y los términos de la coyuntura.
La principal fuente de escalada en las próximas 48 horas proviene de la decisión colectiva de las bases provinciales de Túpac Katari y Bartolina Sisa, tras su evaluación del Estado de Excepción y su rechazo explícito al acuerdo de la COB. La 'traición' percibida por parte de la COB y el gobierno, junto con las amenazas directas de 'radicalizar los bloqueos' y 'seguir en pie de lucha', indican una alta probabilidad de reanudación y endurecimiento de las movilizaciones, especialmente por parte de los campesinos de La Paz y los sectores 'evistas' que se han sumado al rechazo.
Los cocaleros/evistas impulsan la agenda al desafiar el Estado de Excepción y mantener los bloqueos, demostrando ventaja al no ser frenados por la medida gubernamental y responder con desafío directo.
La anunciada intervención del Gobierno en el Trópico de Cochabamba y la respuesta desafiante de los cocaleros/evistas ("les vamos a estar esperando") son los principales factores que pueden agravar la situación en las próximas 48 horas, llevando a una confrontación directa.